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Javier.
 
12/09/07

Javier es un ladrón y asaltante que fue condenado a unos cuantos años de cárcel. El día en que le comunicaron la sentencia, amenazó de muerte a uno de los jueces con sorprendente violencia. Mientras estaba en la cárcel, el juez recibía llamadas amenazantes.
Hace tres días, el preso fue visitado por su mujer y su hermana, al parecer idéntica a él. En un encuentro íntimo, ella, que presumiblemente llevaba doble juego de ropa, le pasó prendas de mujer mientras su hermana se metía en el baño. Salió disfrazado de mujer, y sorteó junto a su esposa los controles, ganó la calle, y logró evadirse del penal de Campana, el de máxima seguridad del país, donde están los delincuentes más peligrosos. Se estableció una nutrida custodia en derredor del juez amenazado, y se reforzaron los controles para impedir al prófugo la salida del país.
Todo inútil; dos días después, ingresa en el Hospital de Pacheco un muchacho con cinco balazos en el cuerpo, y dice haberlos recibido por casualidad en un tiroteo entre bandas en la Villa de La Horqueta, en el que él no tuvo nada que ver. Los policías le toman las huellas y confirman su identidad. Es el evadido. Sale en los diarios su foto: joven, bello, resuelto, desafiante.
- ¿Cómo es posible que el mismo pistolero imaginativo y audaz que pudo concretar esa fuga extraordinaria se haya dejado pescar dos días después de una manera tan obvia? – me pregunto consternado. La sección Policiales del Clarín ha sido siempre mi lectura obligada y una gran fuente de reflexión.
- Es claro como el agua, por lo menos la de antes – dice Mauro, que está analizando la foto de Javier que le mostré.- Le metieron cinco tiros en la guerra de bandas, y sabía que los consultorios clandestinos no alcanzaban para hacerlo zafar. Sólo podía salvarse en un hospital.
- Usted habla como si en vez de actor hubiera sido pistolero, Mauro.
- Fui las dos cosas. Hice todos los capítulos de "División Homicidios", nos asesoraba la cana, y a veces nos presentaban muchachos de la pesada. ¿Qué ponés esa cara? Cada uno tiene el laburo que puede, ellos tiran tiros, nosotros hacemos la morisqueta, cada uno hace su show.
- Todavía no me explicó por qué recién escapado se agarró a balazos con sus propios compañeros.
- No eran los compañeros, eran una banda rival.
- Bueno, pero eran todos chorros. Se supone que están todos en la misma.
- ¿Es posible que a esta hora de la mañana tenga que escuchar esa gansada? Se supone que tu trabajo es entender a la gente.
- A veces no estoy en mi mejor forma, Mauro, ayúdeme.
- ¿Sabés por qué Hernán Cortés conquistó México? Tenía pocos hombres, no conocía la tierra ni el idioma, quemó sus naves, y los habitantes del país eran millones. No tenía ninguna probabilidad de ganar. Y sin embargo en pocos meses se hizo dueño de Tenochtitlán, y jefe del Imperio. ¿Cómo hizo?
- Dígamelo usted.- Siempre me molesta de Mauro su exhibicionismo cultural. Reflejos del oficio.
- Muy simple. Los indios estaban divididos en muchas tribus, y además sufrían la tiranía de los aztecas. Era tal el odio que se tenían entre sí, era tan furiosa la guerra que se hacían, que cuando llegaron los españoles los ayudaron todo el tiempo, nada más que para derrotar a sus rivales del lugar. ¿Cómo terminó la grandiosa Grecia? ¿Le ganaron los persas? ¿La conquistaron los romanos? No. Las ciudades griegas se destruyeron entre sí. El pibe odiaba a la policía, detestaba al juez, aborrecía a los guardiacárceles, seguro, son sus enemigos. Pero eso no era más que parte de su profesión, en el fondo son todos colegas. El odio real, el que te incendia el corazón, era contra sus hermanos.
 
 
 
 
 
 
 
 Luis Agustoni
 
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Luis Agustoni tiene su taller en el Teatro "El Ojo" y se dedica a formar actores hace mas de 20 años.
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